Idilio

23/10/11
Los labios están secos. Las manos tiesas. El cuerpo frío. La mirada pérdida.
¿Te das cuenta de cuánto necesito de tus besos, de tu piel junto a la mía, de tu presencia?
Bésame. Necesito un beso de esos que te quitan el aliento, suaves… sin prisa (¿tiempo?... tiempo es lo que más tengo)… apasionado… no me mires, cierra los ojos… bailemos con la boca… yo te guio cuando tú te canses… por mí no importa…
Tócame. Con esas manos fuertes y cálidas que tanto adoro… moldéame… tómame y manéjame a tu antojo, ¿no ves que no me enojo? … Camina con tus dedos… te doy mi cuerpo como tu sendero a recorrer…
Ámame. Unámonos bajo la luna y su cielo! Déjame ver ti lo más bello… quiero rozar contigo los límites del deseo puro y sombrío… que no te quede ni una tan sola parte sin descubrir de mi… que no me quede ni una tan sola parte sin saborear de tu cuerpo, que ahora es mío…
Mírame. Con esos ojos que inspiran tanto a pecar como a amar… Dime con tus ojos que me amas –tu boca sigue ocupada danzando junto a la mía- … Dime con tu mirada que no te vas todavía, que te quedaras pasada la madrugada abrazando mi cuerpo desnudo hasta el amanecer de un nuevo día… Dímelo… amor… dime que todo esto no fue solo una deliciosa fantasía…